sábado, 3 de noviembre de 2018

▷ La Vaca Purpura | pdf

Seth godin - la-vaca-púrpura

Índice 

Por qué necesita a la Vaca Púrpura 
La muerte del complejo televisión-industria Antes y después El ejemplo del Escarabajo ¿Qué funciona? Por qué el Wall Street Journal me saca de quicio La atención no es la clave La voluntad y el método Caso práctico: ¿sube? Caso práctico: ¿qué debería hacer Tide? Entrando Las ideas que se difunden ganan El gran malentendido

¿Quién escucha?
  Hacer trampas 
¿A quién le importa?

 No todos los clientes son iguales La ley de las grandes cifras Caso práctico: Chip Conley El problema de la Vaca Siga al líder Caso práctico: la silla Aeron Proyecciones, beneficios y la Vaca Púrpura Caso práctico: el mejor panadero del mundo A los que se dedican al marketing de masas no les gusta evaluar Caso práctico: Logitech Quién gana en el mundo de la Vaca Caso práctico: un nuevo tipo de kiwi Los beneficios de ser la Vaca Caso práctico: el carnicero italiano Wall Street y la Vaca Lo contrario de extraordinario La perla en la botella La paradoja de la parodia Setenta y dos álbumes de Pearl Jam Caso práctico:

 Curad Siéntese allí, no se limite a hacer algo Caso práctico: servicio postal de Estados Unidos En busca de otaku Caso práctico: cómo Dutch Boy revolucionó el mercado de la pintura Caso práctico: Krispy Kreme El proceso y el plan El poder de un eslogan Caso práctico: Häagen-Dazs en Bronxville Venda aquello que la gente compra (y habla de ello) El problema de ceder Caso práctico: Motorola y Nokia El ciclo mágico de la Vaca Lo que significa ser un empresario hoy Nada de marketing: ahora todos somos diseñadores



¿Qué sabe Howard?

¿Es necesario ser escandaloso para ser extraordinario?

Caso práctico: McDonald’s Francia ¿Y qué pasa con la fábrica? El problema de las cosas baratas Caso práctico: ¿qué debería hacer Hallmark.com? Cuando la Vaca busca empleo Caso práctico: Tracey la publicista Caso práctico: Robyn Waters lo entiende Caso práctico: tan popular que ya nadie va ¿Se trata de pasión? Datos reales Lluvia de ideas La sal no es aburrida: ocho nuevas maneras de hacer que la Vaca entre en acción ¿Qué diría Orwell? Sobre el autor Más información Otros títulos del autor de La Vaca Púrpura Notas Créditos “Sabe a pollo” no es un cumplido” “Ya nadie se ríe de los chistes viejos” MAX GODIN Es usted un consumidor post-consumista. Tiene todo lo que necesita, y casi todo lo que quiere, menos tiempo. “El marketing es demasiado importante para dejarlo en manos del departamento de marketing” DAVID PACKARD “Todo lo que se podía inventar, ya se ha inventado”. CHARLES H. DUELL, 1899. Delegado de patentes de EE. UU.  Pocas pes Durante años, los expertos en el tema han hablado de las cinco pes del marketing. En realidad, hay más de cinco, pero todo el mundo elige a sus preferidas. Algunas de ellas son: 

• Producto. 

 • Precio. 

• Promoción. 

 • Posicionamiento. 

 • Publicidad.

• Packaging. 

 • Pasar. 

 • Permiso. 

Ésta es la lista de control del marketing

una forma rápida de comprobar si ha hecho usted bien su trabajo y un modo de describir cómo va a conseguir que la gente compre el producto salido de la fábrica. Si los elementos no encajan (por ejemplo, comida en forma de puré que ha lanzado al mercado para los ciudadanos de la tercera edad, pero que saben a papilla de bebé), entonces el mensaje de marketing se confunde y acaba siendo inefectivo.

No está garantizado que el marketing funcione, pero hasta ahora, tal como iban las cosas, si usted contaba con las pes correctas tenía más opciones de éxito que de fracaso. Sin embargo, ha ocurrido algo alarmante: en la actualidad, estas pes no son suficientes. Este libro trata sobre una nueva p, una p que, de repente, tiene una importancia enorme. 

La nueva p La nueva p es la Vaca Púrpura1. 

 Hace unos años, conducía con mi familia por la campiña francesa cuando nos quedamos ensimismados con los centenares de vacas de cuento infantil que pacían en los pintorescos pastos que se extendían junto a la autopista. Pasamos decenas de kilómetros mirando por la ventana, maravillados con la belleza de la escena. Sin embargo, al cabo de unos veinte minutos, comenzamos a ignorar a los animales. Las vacas que acababan de aparecer ante nuestros ojos eran como las anteriores, y lo que un poco antes era un acontecimiento único se había convertido en algo corriente, peor que corriente: era mortalmente aburrido.



 

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