domingo, 11 de noviembre de 2018

El juego de ender | Orson Scott Card - pdf

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¿Por qué debes leer este libro?
¿Los líderes nacen o se hacen? ‘El juego de Ender’ es el comienzo de una de las sagas más brillantes, profundas e inquisidoras dentro de la literatura de finales del siglo XX. En una historia en donde el futuro de la humanidad dependerá de un niño con un potencial inmenso hacia la estrategia y la destrucción pero de una sensibilidad encomiable. En una carrera desenfrenada contra el tiempo en la búsqueda de la salvación de la raza humana ante una amenaza exógena y extraña.



 

jueves, 8 de noviembre de 2018

50 sombras mas oscuras - pdf

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Capítulo 1 

Abía sobrevivido al día tres después de Christian y mi primer día de trabajo. Era una distracción bienvenida. El tiempo había volado en una neblina de nuevos rostros, trabajo por hacer, y el Sr. Jack Hyde. El Sr. Jack Hyde... me sonríe hacia abajo, sus ojos azules centelleando mientras se apoya contra mi escritorio. 

Excelente trabajo, Ana. Pienso que haremos un gran equipo. De alguna manera, me las arreglo para curvar mis labios hacia arriba en una semblanza de sonrisa. 

Me voy, si eso está bien para ti murmuro. 

Por supuesto, son las cinco treinta. 

Te veré mañana. 

Buenas noches, Jack. 

Buenas noches, Ana. 

Recogiendo mi bolso, me encojo de hombros en mi chaqueta y me encamino a la puerta. Afuera, en el aire de la tarde en Seattle, tomo una respiración profunda. No es suficiente para llenar el vacío en mi pecho, un vacío que ha estado presente desde el sábado por la mañana, un doloroso vacío, recordatorio de mi pérdida. Camino a la parada del autobús con la cabeza hacia abajo, mirando hacia mis pies y contemplando la carencia de mi amada Wanda, mi viejo escarabajo... o el Audi. 

Cierro la puerta de golpe inmediatamente a ese pensamiento. No. No pensaré en él. Por supuesto. Puedo permitirme un coche… uno lindo, un nuevo auto. Sospecho que ha sido demasiado generoso en el pago, y el pensamiento deja un sabor amargo en mi boca. Lo descarto y trato de mantener mi mente entumecida y tan en blanco como me es posible. No puedo pensar en él. No quiero empezar a llorar otra vez, no en la calle.

El apartamento está vacío. Extraño a Kate. La imagino recostada en la playa en Barbados bebiendo un coctel frío. Enciendo la televisión de pantalla plana entonces hay ruido para llenar el vacío y ofrecer alguna semblanza de compañía, pero no estoy escuchando o viendo. Me siento y miro fijamente la pared de ladrillo. Estoy entumecida. No siento nada excepto el dolor. ¿Cuánto tiempo soportaré esto? 

El timbre de la puerta me despierta de mi angustia, y mi corazón da un vuelco. ¿Quién puede ser? Presiono el intercomunicador. 

—Entrega para la Srta. Steele. 

—Una cansada, incorpórea voz responde, y la decepción choca contra mí. Lánguidamente hago mi camino escaleras abajo y encuentro a un joven masticando ruidosamente goma de mascar, sujetando una caja de cartón grande, y apoyándose contra la puerta principal. Firmo por el paquete y lo llevo escaleras arriba. La caja es enorme y sorprendentemente ligera. Dentro hay dos docenas de rosas blancas de largos tallos recortados y una tarjeta. Felicitaciones por tu primer día de trabajo. Espero que estuviera bien. Y gracias por el planeador. Fue muy considerado. 

Tiene un lugar privilegiado en mi escritorio. Christian Miro fijamente la tarjeta tipeada, el agujero en mi pecho expandiéndose. No hay duda, su asistente las envió. Christian probablemente tiene poco que ver con esto. Es demasiado doloroso pensar acerca de ello. Examino las rosas. Son hermosas, y no puedo obligarme a tirarlas a la basura. Obedientemente, hago mi camino dentro de la cocina para tratar de encontrar un florero



 

La ciencia de hacerse rico - pdf

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La ciencia de hacerse rico 

ESTE libro es pragmático, no filosófico; un manual práctico, no un tratado sobre teorías. Está pensado para los hombres y mujeres cuya necesidad más apremiante es el dinero; para quien desea enriquecerse primero, y filosofar después. 

Es para los que, hasta ahora, no han encontrado el tiempo, el medio, ni la oportunidad para profundizar en el estudio de la metafísica, pero quieren resultados y están dispuestos a recibir las soluciones de la ciencia como una base para la acción, sin entrar en todos los procesos por medio de los cuales aquellas conclusiones han sido alcanzadas. 

Es de esperar que el lector tome las declaraciones fundamentales con fe, tal como aceptaría las afirmaciones acerca de una ley de acción eléctrica si ellas fueran promulgadas por un Marconi o un Edison; y, tomando las declaraciones con fe, es como él demostrará su verdad, actuando sobre ellas sin miedo ni vacilación. 

Cada hombre o mujer que haga esto seguramente se enriquecerá; porque la ciencia aquí aplicada es una ciencia exacta y, por lo tanto, el fracaso es imposible. Sin embargo, para el beneficio de los que desean investigar teorías filosóficas y seguras bases lógicas para tener fe, citaré aquí a ciertas autoridades. La monástica teoría del universo, la teoría de que Uno es Todo, y Todo es Uno; que una única sustancia se manifiesta a sí misma como el supuesto de muchos elementos del mundo material, es de origen hindú, y gradualmente ha ganado su lugar en el pensamiento del mundo occidental durante doscientos años. Ese es el fundamento de toda la filosofía Oriental, y también la de Descartes, Spinoza, Leibniz, Schopenhauer, Hegel, y Emerson. 

El lector a quien le interese indagar en las bases filosóficas de lo expuesto, debería leer a Hegel y Emerson. Para la escritura de este libro he sacrificado todas las consideraciones que no apunten a la sencillez y la simplicidad de estilo, para que todos pudieran entender. El plan de acción que se ha utilizado aquí ha sido deducido de las conclusiones de la filosofía; esto ha sido probado concienzudamente, y soportó la prueba suprema del experimento práctico: esto funciona



 

Bonsái para principiantes- pdf

Nanci Ross - Bonsái-para-principiantes

BONSAI Para Principiantes

INTRODUCCIÒN 

A mí me gustan los árboles, y si está leyendo esto, probablemente a usted también. No sé en su caso, pero yo no tengo un parque para poder disfrutar de su belleza sin moverme de mi casa. Solo como palabras a modo de introducción, déjeme decirle que si empiezo a explicarle que es un Bonsái, que quiere decir, su origen, su concepción filosófica, y demás yerbas, lo más probable es que dentro de los próximos dos minutos usted piense seriamente en porque no se habrá comprado o le habrán regalado una camisa; y esa no es la idea. Con nuestra filosofía occidental y aunque más de uno pueda horrorizarse con lo que le voy a decir, permítame hacerlo de manera fácil y entendible: Un Bonsái es un árbol, en un tamaño práctico. 

CUIDADOS BÁSICOS 

¿Y ahora. Cómo lo cuido? 

Ese es el primer interrogante que nos viene en mente cuando nos regalan ese simpático arbolito. No desesperarse, ni preocuparse. Si ocuparse. Lo primero que debemos saber es que un Pre bonsái (que es seguramente lo comprado o recibido), o un Bonsái, es un ser vivo que requiere fundamentalmente: Luz, aire, alimentos y alguien que vigile que no se enferme. 

LUZ y AIRE 

Cuando hablamos de luz, nos referimos a la exposición de los rayos solares. En este punto cada especie tiene sus propias necesidades, pero, en general todas requieren la mayor cantidad de horas luz posible. Es ideal el sol de la mañana y el del final de las tarde (el del mediodía es muy fuerte aquí en Venezuela). Por eso lo primero que debemos asumir es que el pequeño arbolito debe vivir al aire libre expuesto a los cambios climáticos de acuerdo a lo requerido para cada especie. Es posible meterlos a casa temporalmente, pero solo temporalmente (un par de días nada más).

ALIMENTOS 

En este punto nos referimos al riego y a los nutrientes que los vegetales adquieren generalmente a través de las raíces. Hay que tener en cuenta que los Bonsái son árboles y arbustos plantados y educados en macetas de bajo contenido de substrato (tierra), por lo tanto deben ser regados más frecuentemente que una planta común puesta en una maceta común. 

También aquí se debe observar que cada especie requiere una frecuencia distinta de otra; y que esta va a variar de acuerdo a la temperatura ambiente, la humedad, el viento, e inclusive a la granulometría (porosidad, esponjosidad) del substrato. Por lo general en otoño y primavera será necesario un riego diario, en invierno uno cada tres o cuatro días y en verano uno o dos diarios. 

Observe siempre la superficie de la maceta. Si está húmeda todavía, no lo riegue. Con el tiempo los nutrientes contenidos en el substrato se agotan y es necesario incorporarles. Aquí es donde entran a jugar su papel los fertilizantes. 

De acuerdo a lo que dicen las instrucciones de los mismos debe utilizar en su Bonsái la mitad de la dosis recomendada por el fabricante. 

En primavera utilizar un activador de follaje (alto contenido de nitrógeno) cada 15 días, y en otoño un activador de floración (alto contenido de fósforo y potasio y bajo en nitrógeno) también cada 15 días. 

CONTROL de PLAGAS 

Hay que estar atento ante la aparición de insectos, ácaros, orugas, o manchas extrañas en el follaje. Como el tema puede resultar muy amplio recomiendo ante alguna de las sintomatologías mencionadas recurrir (árbol en mano) a un vivero de confianza para que le indique los pasos a seguir para su erradicación. 

En pocas palabras: Ubíquelo en un lugar muy luminoso al aire libre, controle el riego y las plagas y recuerde fertilizarlo regularmente en primavera y otoño. Con estos cuidados básicos el arbolito sobrevivirá, pero tan sólo con esos cuidados no dejara de ser un árbol contenido en una maceta. Para ser un verdadero Bonsái o Pre-bonsái le van a faltar las prácticas esenciales que lo lleven a serlo.



 

7 habitos de la gente altamente efectiva - pdf

Libro los 7 habitos de la gente altamente efectiva

PARADIGMAS Y PRINCIPIOS DE ADENTRO HACIA FUERA 

No hay en todo el mundo un triunfo verdadero que pueda separarse de la dignidad en el vivir. 

DAVID STARR JORDÁN 

Durante más de veinticinco años de trabajo con la gente en empresas, en la universidad y en contextos matrimoniales y familiares, he estado en contacto con muchos individuos que han logrado un grado increíble de éxito extremo, pero han terminado luchando con su ansia interior, con una profunda necesidad de congruencia y efectividad personal, y de relaciones sanas y adultas con otras personas. 

Sospecho que algunos de los problemas que compartieron conmigo pueden resultarles familiares al lector. 

En mi carrera me he planteado metas que siempre he alcanzado y ahora gozo de un éxito profesional extraordinario, pero al precio de mi vida personal y familiar. Ya no conozco a mi mujer ni a mis hijos. Ni siquiera estoy seguro de conocerme a mí mismo, ni de saber lo que me importa realmente. He tenido que preguntarme: ¿Vale la pena? 

He iniciado una nueva dieta (por quinta vez en este año). Sé que peso demasiado, y realmente quiero cambiar. Leo toda la información nueva sobre este problema, me fijo metas, me mentalizo con una actitud positiva y me digo que puedo hacerlo. Pero no puedo. Al cabo de unas semanas, me derrumbo. Simplemente parece que no puedo mantener una promesa que me haga a mí mismo. 

He asistido a un curso tras otro sobre dirección de empresas. Espero mucho de mis empleados y me empeño en ser amistoso con ellos y en tratarlos con corrección. Pero no siento que me sean leales en absoluto. Creo que, si por un día me quedara enfermo en casa, pasarían la mayor parte del tiempo charlando en los pasillos. ¿Por qué no consigo que sean independientes y responsables, o encontrar empleados con esas características? 

Mi hijo adolescente es rebelde y se droga. Nunca me escucha. ¿Qué puedo hacer? 

Hay mucho que hacer y nunca tengo el tiempo suficiente. Me siento presionado y acosado todo el día, todos los días, siete días por semana. He asistido a seminarios de control del tiempo y he intentado una media docena de diferentes sistemas de planificación. Me han ayudado algo, pero todavía no siento estar llevando la vida feliz, productiva y tranquila que quiero vivir. 

Quiero enseñarles a mis hijos el valor del trabajo. Pero para conseguir que hagan algo, tengo que supervisar cada uno de sus movimientos... y aguantar que se quejen cada vez que dan un paso. Me resulta mucho más fácil hacerlo yo mismo. ¿Por qué no pueden estos chicos hacer su trabajo animosamente y sin que nadie tenga que recordárselo? 

Estoy ocupado, realmente ocupado. Pero a veces me pregunto si lo que estoy haciendo a la larga tendrá algún valor. Realmente me gustaría creer que mi vida ha tenido sentido, que de algún modo las cosas han sido distintas porque yo he estado aquí.

La personalidad y la ética del carácter 

Al mismo tiempo, además de mi investigación sobre la percepción, me encontraba profundamente inmerso en un estudio sobre los libros acerca del éxito publicados en los Estados Unidos desde 1776. Estaba leyendo u hojeando literalmente millares de libros, artículos y ensayos, de campos tales como el autoperfeccionamiento, la psicología popular y la autoayuda. Tenía en mis manos la suma y sustancia de lo que un pueblo libre y democrático consideraba las claves de una vida exitosa. 

Mi estudio me llevó a rastrear doscientos años de escritos sobre el éxito, y en su contenido advertí la aparición de una pauta sorprendente. A causa de mi propio y profundo dolor, y de dolores análogos que había visto en las vidas y relaciones de muchas personas con las que había trabajado a lo largo de los años, empecé a sentir cada vez más que gran parte de la literatura sobre el éxito de los últimos cincuenta años era superficial. Estaba llena de obsesión por la imagen, las técnicas y los arreglos transitorios de tipo social (parches y aspirinas sociales) para solucionar problemas agudos (que a veces incluso parecían solucionar temporalmente) pero dejaban intactos los problemas crónicos subyacentes, que empeoraban y reaparecían una y otra vez. 

En total contraste, casi todos los libros de más o menos los primeros ciento cincuenta años se centraban en lo que podría denominarse la «ética del carácter» como cimiento del éxito: en cosas tales como la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia y la «regla de oro». La autobiografía de Benjamín Franklin es representativa de esa literatura. Se trata, básicamente, de la descripción de los esfuerzos de un hombre tendentes a integrar profundamente en su naturaleza ciertos principios y hábitos. 

La ética del carácter enseñaba que existen principios básicos para vivir con efectividad, y que las personas sólo pueden experimentar un verdadero éxito y una felicidad duradera cuando aprenden esos principios y los integran en su carácter básico. 

Pero poco después de la Primera Guerra Mundial la concepción básica del éxito pasó de la ética del carácter a lo que podría llamarse la «ética de la personalidad». El éxito pasó a ser más una función de la personalidad, de la imagen pública, de las actitudes y las conductas, habilidades y técnicas que hacen funcionar los procesos de la interacción humana. La ética de la personalidad, en lo esencial, tomó dos sendas: una, la de las técnicas de relaciones públicas y humanas, y otra, la actitud mental positiva (AMP). Algo de esta filosofía se expresaba en máximas inspiradoras y a veces válidas, como por ejemplo «Tu actitud determina tu altitud», «La sonrisa hace más amigos que el entrecejo fruncido» y «La mente humana puede lograr todo lo que concibe y cree».

«Grandeza» primaria y secundaria 

Mi experiencia con mi hijo, mi estudio sobre la percepción y la lectura de los libros acerca del éxito se fusionaron para dar lugar a una de esas experiencias tipo «¡Eureka!», en las que de pronto se sitúan correctamente todas las piezas del rompecabezas. Súbitamente advertí el poderoso efecto de la ética de la personalidad, y comprendí con claridad esas discrepancias sutiles, a menudo no identificadas conscientemente, entre lo que yo sabía que era cierto (algunas cosas que me habían enseñado muchos años antes, de niño, y otras profun damente arraigadas en mi propio sentido interior de los valores) y las filosofías de arreglo transitorio que encontraba a mi alrededor día tras día. En un nivel más profundo entendí por qué, mientras trabajaba durante años con personas de todas las condiciones, había descubierto que las cosas que enseñaba y sabía que eran efectivas a menudo diferían de esas voces populares. 

No pretendo decir que los elementos de la ética de la personalidad (desarrollo de la personalidad, habilidades para la comunicación, estrategias de influencia \ pensamiento positivo) no sean beneficiosos y algunas veces de hecho esenciales para el éxito. Sé que lo son. Pero se trata de rasgos secundarios, no primarios. Tal vez, al utilizar nuestra capacidad humana para construir sobre los cimientos que nos han legado las generaciones que nos precedieron, inadverti damente nos centremos tanto en nuestra propia construcción que ol videmos los fundamentos que la sustentan, o bien, al cosechar un campo donde hace tanto tiempo que no sembramos, tal vez perda mos de vista la necesidad de sembrar. 

Cuando trato de usar estrategias de influencia y tácticas para conseguir que los otros hagan lo que yo quiero, que trabajen mejor, que se sientan más motivados, que yo les agrade y se gusten entre ellos, nunca podré tener éxito a largo plazo si mi carácter es fundamentalmente imperfecto, y está marcado por la duplicidad y la falta de sinceridad. Mi duplicidad alimentará la desconfianza, y todo lo que yo haga (incluso aplicando buenas técnicas de «relaciones humanas») se percibirá como manipulador. No importa que la retórica o las in- tenciones sean buenas; si no hay confianza o hay muy poca, faltarán bases para el éxito permanente. Solamente una bondad básica puede dar vida a la técnica.



 

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